domingo, 8 de marzo de 2015

Twitter Wars



Me entristece ver como cada día que pasa twitter se hace más intransitable.

Los que llevamos bastante tiempo vivimos una época donde el fin principal de

esta red social era la diversión. Se hablaba de todo pero cuando cerrabas sesión salías

con una sonrisa: ahora no.

Ahora abres y todo son enfados, críticas, movidas, gente buscando casito, y sobre todo

gente muy amargada que traslada esa frustración a los que no somos así.

    Yo, que he pasado por una época muy mala, necesitaba twitter para reírme y olvidarme

de las cosas. Pero siento que ya no es terapeútico, ni divertido, ni bonito.

Hay personas, y ellas lo saben, a las que adoro y que me han dado mucho y siguen

haciéndolo, pero el resto, incluyendo personas que antes me hacían reír, se han ido

agriando y eso es profundamente triste.

Y lo es porque he visto su evolución.

Por supuesto que se deben denunciar las cosas y las injusticias y no hay mejor lugar que

este para hacerlo.

Pero hay que dejar un hueco para la ingenuidad, la confianza, el cariño, el trato amable y

la risa porque si no cada vez se irá más gente, harta de guerras cibernéticas y movidas

de todo tipo.

Hay gente que está haciendo una labor encomiable pero también hay mucha que está

sacando los pies del tiesto.

No os dejéis vencer por el cinismo, valéis mucho más que eso y tenéis los suficientes

recursos para quejaros de lo que queráis sin caer en la agresividad ni la pesadez.

También aprovecho para hacer autocrítica, porque aunque mis circunstancias personales

hayan marcado bastante el tono de mis tuits, no estoy exenta de culpa ni de haber

evolucionado hacia una Campanilla menos alegre y más enfadada con el mundo.

My fault.

Un beso enorme.






lunes, 23 de febrero de 2015

Vídeos flipantes: PUSH IT.



                        Garbage ya estaban en el 2.0 mucho antes que nosotros. Temazo.


martes, 17 de febrero de 2015

NO ME GUSTA.




No me gusta. Y punto.

Ojalá esto fuera tan fácil de decir en Twitter pero nada más lejano de la realidad.

En estos últimos tiempos, mi red social favorita se ha convertido en un lugar hostil donde

es muy difícil opinar sobre algo y disentir a su vez de la mayoría.

Tampoco sabía que había que opinar sobre todo y, lo peor, que todos nos hemos

convertido en expertos jueces, abogados y fiscales, dictando sentencias cibernéticas

que no van a ningún sitio pero que a mí me tocan mucho los cojones.

¿POR QUÉ?

Hay tuiteros de la vieja escuela que saben y continúan igual que el primer día.

Pero hay una cantidad ingente de personas, o masa crítica (ojalá estuviera hablando

de física), que destilan odio, sapiencia de bar de barrio y una falta de educación

que a mí me asusta.

Hay que denunciar lo intolerable, no enjuiciar a una actriz por si se ha operado

o no o por si a mí o a ti nos gusta ver GH VIP.

Twitter está lleno de senadores Mc Carthy, sólo que ellos no tienen un escaño

ni en twitter hay brujas.

Hablad, dirimid, criticad, pero desde el respeto que es más constructivo.

Hay cosas demasiado importantes como para perder el tiempo con chorradas.

Y precisamente lo que estoy defendiendo es la libertad de expresión, esa a la que

tanto apeláis pero cuando os interesa.

sábado, 7 de febrero de 2015

Vídeos acojonantes. IN BLOOM.




Da igual el tiempo que pase, las bandas, las canciones. Este vídeo es inmortal como 

también lo es Nirvana. 

Cuando algo es perfecto poco o nada queda que decir. 




sábado, 24 de enero de 2015

Born Again




Buscamos nuestro lugar en el mundo y ese lugar suele ser una persona.

He creído encontrar ese paraje en el pasado, he pensado que había dado con ese

ser que me hiciera este tránsito más fácil.

    Pero siempre me equivocaba. No fuiste ni tú, ni tú, ni tú.

Sin embargo hubo siempre alguien que a pesar de las tormentas, el miedo y el dolor

no se separó de mí; y no lo (te) supe ver.

   Me quisiste desde el principio pero tus señales no me llegaban, cuán estúpida pude

llegar a ser. Y ahora, me sonríes mientras escribo esto y me dan ganas de dejártelo

a ti y que termines tú.

  Contigo me siento segura, en casa, a sabiendas de que esto no va a ser fácil pero

vamos a asumirlo, ¿no?

Si me abrazas no voy a poder terminar, pero, ¿y qué más da?

Os dejo, tengo mejores cosas que hacer.

jueves, 1 de enero de 2015

Año nuevo, daño nuevo.



Llega un momento en la vida en que tu (mi) único deseo es no empeorar lo que

ya tienes. Me duele irme, dejar todo esto, pero no hay otra salida.

No creo en años nuevos, sino en vidas nuevas, y en personas capaces de estar a tu

lado sin juzgarte, sin abandonarte, sin esperar de ti algo que no puedes darles.

   Porque no somos implacables, somos seres humanos con sentimientos, con corazones

que laten y algunos hemos de luchar para que no se paren.

Cuidaos mucho, pero sobre todo, estableced prioridades, sed adultos y marcar en vuestro

calendario interior lo que es fundamental y lo que no.

Os sorprenderéis al comprobar la de cosas que os sobran y la cantidad de cosas (personas)

que os faltan, aunque estén cerca, aunque penséis que están ahí.

Dad una oportunidad a todo el mundo pero, sobre todo, a vosotros mismos.

Si vosotros no estáis bien nadie lo estará.





miércoles, 17 de diciembre de 2014

Enjoy the silence



Cuando no sabes qué decir es mejor quedarse callado, esperar y mirar, porque no siempre

hay palabras para todas las situaciones.

Hay personas que nunca callan, quizá por temor a que el silencio les arrebate algo.

No, el silencio sólo nos reconcilia con lo que somos, con esa persona que está dentro

harta de escuchar más y más palabras sin sentido.

Ningún silencio es incómodo si estás con la persona correcta, más bien al contrario, nos

evita mucha idiocia instalada en nuestras mentes; hablamos por boca de otros,

por lo que los demás nos cuentan o han vivido.

¿Qué porcentaje de lo que habláis tiene algo que ver directamente sólo con vuestras vidas?

Y no es una pregunta retórica. Construimos nuestra vida y nuestras experiencias a partir de

vivencias ajenas y al final nos vemos viviendo la vida de otros.

   Y ese es el error. Y, a veces, lo vemos demasiado tarde.