Nos levantamos un día queriendo olvidar
pero no podemos,
o no queremos,
mirando ese café
queremos recordar por qué el olvido es la única salida
y ya lo hemos olvidado.
Hemos olvidado por qué queríamos olvidar
el viejo bucle de siempre
mientras agito el café en sentido anti-horario
como queriendo retroceder en el tiempo.
Da vértigo pensar que el olvido está tan cerca
que mañana es hoy y ayer ya es mañana,
que nada se detiene,
que perdí el miedo,
y él me perdió a mí.
Hubo una noche en julio, una de tantas,en la que me puse a tuitear cosas sobre Nirvana.
Recuerdo hablarle directamente a Kurt, de cómo siempre lo entendí.
Le hable de tú a tú, de personas que han pasado por lo mismo.
Solemos hablar de la empatía y emplear ese vocablo, pero pocos la sienten verdaderamente.
La gente siente pena, compasión, cosica, pero empatía NO.
Para eso hace falta un componente fundamental y es haber pasado por lo mismo o parecido.
Y esto viene a que me veo en la necesidad de desdramatizar a la vez que dar visibilidad a la gente como nosotros: los bipolares.
Sí, he dicho la palabra maldita, aunque es muy conocida aquí por coronar muchas bios.
Mi verano, y sobre todo aquí en twitter, refleja la cara sin tapujos de esta maldita enfermedad.
He entrado y salido mil veces porque ni yo misma sabía lo que quería. De hecho casi nunca lo sé.
Esta enfermedad se toma confianzas, también vacaciones, pero siempre vuelve, y lleva llaves, y más
vale que le pongas cubiertos y le prepares la habitación de invitados: viene para quedarse.
En ocasiones es educada y avisa con tiempo, otras no, y te coge con la casa y la vida del revés.
Es esa amiga inestable que una temporada está muy eufórica y sólo quiere divertirse, salir y hacer cosas temerarias.
Pero también es la misma que te arrastra a un pozo del que no puedes salir ni del que nadie te puede sacar.
Más que un pozo es una caja, te encierra en ella y no ves nada, y lloras, gritas, quieres huir, pero no puedes, no te deja.
De hecho nadie puede ayudar; quizá apoyar, comprender, acompañar, pero ayudar no. Nadie puede.
He tenido momentos muy complicados, algunos lo sabéis, tampoco quiero extenderme con ello;
pero lo que sí quiero es daros las gracias a los que habéis estado de manera incondicional.
Para mí ha sido y sigue siendo un apoyo enorme, a pesar de no poder leer a veces ni el TL en condiciones.
Esto es algo crónico que irá pasando, o no, pero también es crónica mi alegría innata y mis ganas de luchar. Aunque a veces parezca que tiro la toalla, no lo haré.
Quizá suene tópico pero cuando estás cerca del otro lado ves realmente lo que dejas en éste, y te das media vuelta, aunque tenga que haber gente muy bonita para agarrarte y sujetarte un poco.
No me asomaré a más precipicios, sólo para disfrutar del paisaje y con suerte vislumbrar un futuro con más luz e ilusión.
Se puede y se debe hacer y lo sé porque una vez volví del otro lado y allí no hay nadie ni nada.
Lo que merece la pena en la vida está en éste.
Gracias por tanto, pequeños. Tinkerbell está recuperando su polvo de hadas. Os quiero.
-Hola, ¿sabes quién soy? ¿quieres quedar?
Casi no te da tiempo a contestar cuando ya estás pensando en qué ponerte. Cómo no vas a acordarte si no has hecho otra cosa que pensar en él todos los malditos días desde aquella fría noche.
No sabías ni que le habías dado el teléfono. Tú y esa costumbre tuya de beber calimotxo como cuando tenías quince años, pero es que claro, las copas a nueve euros no hay quién las pague, oiga.
Dejas el móvil en la encimera; casi se te cae. No sabes qué hacer. Venga, llamas a tu mejor amiga y le cuentas que has quedado. No, mejor no.
Te enciendes un cigarro. Empiezas a dar vueltas. Coges el mando de la tele. La enciendes y buscas algo que te distraiga mientras consumes nicotina entre pensamientos impuros.
Lo apagas retorciéndolo, como las buenas fumadoras. Te levantas decidida, respiras fuerte y por el pasillo empiezas a buscar los errores que cometiste las otras veces.
Míralos ahí están, en fila india, dispuestos para que los cometas otra vez.
Últimamente os leo enfadados, indignados. Os puede la rabia y habláis de todo, sábéis de todo. Muere Thatcher, y aunque cuando gobernaba no hubiérais nacido casi hacéis una tesis sobre su vida en twitter aunque sea tirando de wikipedia. Lo mismo con cualquier otro personaje.
La juventud se cura con el tiempo y las ansias, también.
Un enfermo terminal, hace muchos años, me dijo que quien siempre está hablando de política es porque no tiene problemas de verdad. Siempre me ha acompañado esa frase; y su mirada al decírmela también.
Habéis entrado en una peligrosa espiral de hablar y quejaros de todo mientras alimentáis al mismo sistema que estáis criticando. No funciona así. No desde un portátil, no desde un iPhone que vale 600 euros y cargándolo 3 veces al día y enriqueciendo al lobby eléctrico, por poner un ejemplo.
Y no es demagogia; es la cruda realidad.
Porque esos políticos con los que estáis tan enfadados ni pinchan ni cortan. Ni en España ni en Alemania. Ni siquiera en Estados Unidos. Quienes nos gobiernan son las grandes empresas y es a ellos a quienes rinden cuentas nuestros representantes. A ellos están vendidos.
Y oh, ¡sorpresa!, ahí sí podríamos hacer algo y no os queréis dar cuenta.
Las únicas huelgas que funcionan en un mundo como el nuestro son las de consumo. Como consumidores podríamos hacer temblar los cimientos de cualquier empresa sólo con dejar de consumir un par de días. Pero NO. No nos ponemos de acuerdo. Es mucho esfuerzo. No hay conciencia.
Pues bien. Esta es la única forma. Olvidáos de los políticos. Ellos no están aquí por nosotros. Son empleados de ellos. Y mientras no se entienda esto, nada podrá cambiar.
He soñado contigo. Es curioso, cuando sueñas vives, estás ahí de nuevo. Vuelves sin permiso, sin avisar, te apareces aunque quizá sea yo quien te invoque.
Te engañé; he podido vivir sin ti.Y sin mí. Sin la que yo era a tu lado.
Ella también se fue aquella noche contigo, te eligió a ti. Te la llevaste fundida en un abrazo con promesas en los labios, con el sabor a ese último café.
Nada sabe igual sin vosotros: sin ti, sin mí. Es el tiempo de las sombras.
El miedo me arrebata todo lo que creo mío. Se diluyen mis manos que no te tocan. Mi cabeza que sólo sabe pensarte cede impotente a pensamientos más alegres. Se descuelga, se olvida, la irrealidad es más cómoda. Y más triste.
Los columpios se mecen solos. El frío descompone los sentimientos mientras el caos se apodera de la escena. Y apareces tú, de la mano con ella, conmigo, y te grito y no me escuchas. Quiero despertarme, desesperada, pero es imposible.
Y entonces veo esa luz, me invade de nuevo el frío.Y se oscurece todo. Otra vez.
Perdóname, estoy confusa. Dicen que los muertos tenemos deudas. La mía fue no querer verte más. Y casi lo logré.
Me mataste; o eso creíste. Ahora sólo duermo. ¿Por cuánto tiempo? no lo sé.
Pocas cosas hay que una buena canción no pueda expresar. Es poesía, pero con música y una de sus finalidades además de hacernos soñar es denunciar la realidad, llegar a donde las simples palabras a veces no pueden.
Estamos viviendo una época dura, convulsa, pero no es la primera vez ni la última y por ello una canción que tiene 32 años parece escrita hoy; es un himno intemporal que va más allá del tiempo y de las personas que lo habitamos.
Lo más duro de la vida no es vernos mal sino ver a los queremos pasarlo mal, ver como el mundo se les cae encima, como las torres más altas se desmoronan sin que nadie le de una oportunidad a lo más importante: el amor.
Cualquier cosa que yo diga es una nimiedad comparada con la letra de esta canción, por eso hoy os quiero dejar con la letra traducida de Under Pressure, para que hagáis lo que queráis con ella.
Gracias, Freddie. Gracias, David. Gracias, Queen.
UNDER PRESSURE
Presión, aplastándome
Presión, oprimiéndote
Ningun hombre la pidió
Bajo presión, que incendia un edificio
Divide a una familia en dos
Pone a la gente en las calles
Um ba ba be
Um ba ba be
De day da
Ee day da ,
Es el miedo a saber de qué trata este mundo
Observando a algunos buenos amigos
Gritar ''dejadnos salir''
Reza para que el mañana me lleve más alto,
Presión en la gente, gente en la calles
Day da de mm hm
Da da da ba ba
O.k.
Partiéndome en pedazos
Patean mi cerebro por el suelo
Estos son los días en que
Las desgracias nunca vienen solas
Ee do ba be
Ee da ba ba ba
Um bo bo
Be lap
Gente en las calles ee da de da de
Gente en las calles ee da de da de da de da
Es el terror de saber
De qué trata este mundo
Observando a buenos amigos gritar
'dejadnos salir'
Reza para que el mañana me lleve más alto, alto, alto
Presión en la gente, gente en las calles
Alejado de todo como un hombre ciego
Me quedo a verlas venir, pero no funciona
Intento estar a la altura del amor pero está acuchillado y destrozado
¿Por qué? ¿Por qué? Por qué?
La locura ríe ante la presión, nos venimos abajo
¿No podemos darnos otra oportunidad?
¿No podemos dar al amor esa otra oportunidad?
¿Acaso no podemos dar amor dar amor dar amor dar amor dar amor dar amor dar amor dar amor?
Porque AMOR es una palabra tan pasada de moda
Y el amor te desafía a cuidar de la gente en el filo de la noche
Y el amor te desafía a cambiar nuestra forma
De cuidar de nosotros mismos
Este es nuestro último baile
Este es nuestro último baile
Esto somos nosotros
Bajo presión
Bajo Presión