lunes, 10 de noviembre de 2014

El niño que eres




     He intentado entender cómo va el mundo. He subido montañas, las he bajado. He vivido, he desvivido. He ido, he venido. He hecho preguntas. Me han dado respuestas. NADA. Ahí no está lo que buscamos. Entender las cosas no las hace más fáciles. Volvamos al principio. La alegría de la infancia nos abandona en una frontera que nadie consigue recordar. Porque éramos felices, sin preguntas, sin respuestas, sin esperar nada o esperándolo todo. Todo era posible. 



Y he llegado a esa conclusión mirando esta foto del rodaje de 'Los Goonies'





La vida es un gran rodaje que tiene también sus descansos. Y en ellos es donde vemos a los demás cómo son realmente: sin maquillaje, sin atrezzo, sin guion, sin nada. Sin necesidad de sonreír ni impostar. La cámara no está grabando. Pero ellos seguían sonriendo. Eran niños. Su aventura iba más allá. El tesoro que buscaban lo encontraron también fuera de la película. Los piratas, el barco encantado, la lucha por conservar su hogar. Todo.

Nosotros somos quienes hacemos lo imposible posible, creyendo que no podremos. Y sí, podremos; volviendo atrás, buscando en las raíces, en lo que fuimos, en lo que aún somos.
Cuando regalas algo a un niño al poco rato está jugando con la caja. El envoltorio se transforma en un tesoro. Y no lo entiendes. Has olvidado que tú hacías lo mismo.
Hemos olvidado tantas cosas… Pero de repente algo te golpea; un recuerdo traidor te avisa de que aún queda algo. Una lágrima se escapa, silenciosa, y sin querer avistas alguien dentro de ti. Vive muy dentro, y te está gritando: ¡recuerda, tú no eras así, vuelve!

Peter Pan no quería crecer porque sabía lo que le esperaba: el olvido. Crecer significa dejar de ser tú para ser los demás y dejar en algún lugar la mochila con nuestros “todo es posible”.
Una mochila llena de amigos, de ilusiones, de primeras veces, de caras de sorpresa, de vidas empezando.
La risa es el camino más corto a la infancia. El único que conozco. Reír cierra heridas, cauteriza el dolor, y al mirarte al espejo, por un instante, puedes ver a ese niño que fuiste, que eres, y si te concentras lo suficiente, verás ese barco pirata fundirse en el horizonte.





 “Mi patria es mi infancia”.  Charles Baudelaire

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